miércoles, 15 de octubre de 2008

Con All Hope Is Gone, Slipknot demuestran que su propuesta sigue manteniendo frescura y vitalidad.

  ¿Ha sido domada la bestia de Iowa? Quizá algunas composiciones de su nuevo álbum, All Hope Is Gone, puedan dar esa sensación, más que nada, por la presencia de registros vocales melodiosos. Pero solo es una trampa para que los despistados caigan en sus garras y se vuelvan adictos a su propuesta musical.

Porque, Slipknot, siguen soltando sus efectivas lujurias instrumentales y exhibiendo los ánimos exaltados bajo un guión sonoro donde se apuesta por las composiciones que nos envuelven en atmósferas tóxicas de abrupta sofisticación.

Los estadounidenses, mantienen inalterables sus reconocibles constantes vitales, inundándonos de un continuo flujo de sonidos turbadores en los que se entrecruzan, de igual forma, voces agresivas con tonos más accesibles.

Nos encontramos ante un trabajo de actividad frenética combinada con vocalizaciones melódicas que domestican los aires venenosos, sin que ello interfiera en la musculosa presencia de unas guitarras más versátiles que nunca (como ya nos anticipan en el inicial Gematria, The Killing Name), los ritmos sincopados y los latigazos de metal a los que nos tienen acostumbrados. Tampoco podemos olvidarnos de las características partes de percusión, sin cuya dinámica los parámetros creativos adolecerían de una de sus principales señas de identidad.

All Hope Is Gone, posiblemente, signifique haber alcanzado la madurez definitiva para Slipknot porque, han sabido encajar con efectiva habilidad todas las piezas que han ido moldeando su sonido a lo largo de su trayectoria.

Corrosión y armonía conviven con naturalidad para ofrecernos momentos estelares como Sulfur o Vendetta; cuando las guitarras dominan la situación surgen cortes intensos como Psychosocial (que nos recuerda a Prong), This Cold Black o el propio All Hope Is Gone. Y cuando la intensidad instrumental deja más espacio al trabajo vocal, canciones como Dead Memories, Vendetta o Gehema, no introducen en universos paralelos donde la libertad de acción nos descubre la capacidad que poseen para reconvertir esquemas y variar fórmulas.

Definitivamente, un álbum repleto de agudeza compositiva, hiriente, mordaz y, a la vez, con sus flecos emocionales, que encumbra a Slipknot
en las más altas cotas del metal confeccionado con un par de pelotas.


Tags: SlipKnoT



Añadir comentario